- Espada de doble filo -

martes, 19 de enero de 2016 a las 11:29 p.m.

Haciendo resonar nuestros comentarios impulsivos. Es que olvidamos esas normas socialmente impuestas de pensar si es correcta o no, la situación en que lo hacemos, si lo decimos en la forma correcta, si el pretérito está correctamente acentuado.

Soltamos lo que quizás sean desahogos vitales para poder volver a normalizar nuestra respiración, para aquietar nuestra mente, para callar esas voces que nos aturden a gritos y que no se silencian aunque les supliques.

Y son las palabras más filosas que espadas de doble filo, pero qué importa, si ya escupiste la madre rabia sin siquiera tomarte un momento, ese instante tan insignificante, entre dejar una marca tan profunda que ninguna máquina del tiempo pueda borrar, y aquel que se convierte en un mal recuerdo secundario que se suma a una lista de minutos mal vividos y desperdiciados.

No hay adhesivos para almas deshechas en cuerpos débiles que sólo atinan a arrodillarse en algún rincón de la casa a llorar hasta que el pecho se ahogue, mientras esas voces no hacen más que apuñalarnos una y otra vez como ecos que con el correr de los minutos van a ir desapareciendo y perdiéndose en el ruido de la ciudad, que a través de la ventana al otro lado de la habitación, grita en su alocada normalidad eufórica.

Ya no importa, el dolor ya hizo lo suyo, alejándonos un poco más de nuestros sueños, un poco más de la felicidad, todo porque no supiste saber qué hacer con todo eso que callaste, con todo eso que mal viviste y desperdiciaste, fingiste y te engañaste, hasta que el cuerpo no aguantó más y tu inconsciente te traicionó hasta escupirlo.

El daño, ya no importa, ya está hecho. Ahora, depende de vos lo que hagas con eso.


«Mëgg¥»
G. R.
a las 11:13 p.m.






Cuando era chica no compartimos grandes momentos, tu trabajo mis mil y una actividades y el reloj no nos jugaba a favor. Después bueno, teníamos nuestros días, mates y charlas larguísimas en la cocina, y la música que siempre de alguna forma nos completaba.

Pasaron los años y me sentí la adulta entre nosotros dos y tiempo más tarde llegó el silencio.

Nuevos caminos, los años encargándose de hacernos un poquito más sabios.

Y hoy descubro una nueva relación, una nueva complicidad. Hoy me doy cuenta lo mucho que nos parecemos, que somos dos grandes locos incomprendidos, que a prueba y error van gastando las suelas sin detenerse en busca de aquellas metas que nos pusimos por delante.

Nada, ya lo dijo Gus:"Mereces lo que sueñas." Feliz cumple Viejo!

«Mëgg¥»
lunes, 18 de enero de 2016 a las 11:53 p.m.
Detente unos minutos y escúchame,
y si no me escuchas, lee mis labios,
y si no puedes leerlos, intenta sentirme.

Si nada de eso funciona, no te preocupes,
es que quizás tan sólo un presentimiento
con aires de desesperación, algo ya vivido
se cruzó en mi camino y sólo quise compartirlo contigo.



«Mëgg¥»


Simplemente Ser

martes, 29 de diciembre de 2015 a las 12:50 a.m.


Permanecieron tanto tiempo dormidas, aletargando ese grito mudo que tarde o temprano se iba a hacer oír otra vez.
Porque cómo es que la vida es vida sin que ellas sean partícipes, protagonistas o antagonistas de nuestras acciones. Si es que tienen tanto poder, son tan filosas pero tan vulnerable su autor.
Estaba a punto de decir dueño, pero deja de serlo cuando ellas mismas se abren camino a la verborrágica locura de vivir, de sentir, de gritar. Y es allí que la desnudez llega a su extremo, a lo más íntimo, a lo más sincero y se vuelve pura, provocando que hasta las millones de terminaciones nerviosas que nos envuelven se sonrojen, se avergüencen y se ericen ante el tacto de ellas.
Aquellas que nos tocan sin tocar, pero que cuando quieren golpean tan duro que volver a levantarse y permanecer orientado en tiempo y espacio puede ser todo un desafío.

Y así pasaron las semanas, meses, incluso años en que prefirieron callar, observar, pasar desapercibido y ocultas por miedo, cansancio o simplemente por no sentirse las indicadas.
Quizás se sintieron débiles, y se refugiaron esperando a que alguien las buscara, preguntara por ellas y por qué no brindarles la suficiente confianza de salir al mundo a decir lo que querían gritar.

Mis palabras callaron, callan y aún sé que tienen cosas por decir y no será ahora. Pero aún así, hoy golpearon mi pecho fuerte, muy fuerte, y haciéndose espacio entre mis silencios, miedos y todo lo que me hace vulnerable, de igual manera, inflaron su pecho para salir.
Porque hicieron que estas blancas y frías manos tuvieran la fuerza de tomar nota de cada una de ellas.

Y no sé si es que el fin de año está muy próximo, o simplemente me sensibilicé, si es que en algún momento lo hago, pero acá estoy, gritando en silencio hasta que mis letras se dibujen en voces y mi voz llegue a vos y escuches lo que por tanto tiempo callé por no querer ser vulnerable.

Cuántas veces al cielo y cuántas a la oscuridad me han llevado mis palabras, mis decisiones, mis no decisiones.

Hoy vuelvo a fluir, a permitirme ser, sentir, caminar, correr y volar. A escribir. Sin borrar, simplemente escribir, con todo lo que eso significa para mí.
Sin querer ser perfeccionista, obsesiva y compulsiva, queriendo simplemente ser.
Con mis silencios, mis gritos, mis histerias, mis nudos que ahogan, mis frías manos y mis torpes dedos tipeando en un teclado incompleto.

Nada, sólo soy yo y mi verborragia silenciosa.


G.R.
 «Mëgg¥»






• Hija •

jueves, 23 de octubre de 2014 a las 11:37 a.m.
Hace días venís dando vuelta en mi cabeza...
sé que hay un lazo que nos unió, une y unirá,
no es la sangre, pero es algo que trasciende la genética.
No sé cómo fueron las cosas, nunca supieron contarme la historia basada en el amor, si es que lo hubo, ni tampoco transmitírmela sin separar ya la bronca o algún recuerdo feo que alteraba quizás la realidad vivida entonces.
Esto quizás me convierta en una persona de unos veintipico de años que no se siente ni de acá ni de allá, sino de la vida. Unida a la tierra porque los papeles lo dicen, pero que no tuve la oportunidad de vivirla.
Quizás no era el tiempo, quizás el tiempo es acá y ahora, quizás el tiempo será.
Dios me abrazó con su paternidad, su sustento y su inexplicable amor.
Hoy soy hija de la vida, de Dios, y de los hombres y mujeres que Dios ha puesto en mi camino que son formadores, que me guían, aconsejan, transmiten experiencias o son referentes en cada paso que doy.

 «Mëgg¥»


lunes, 20 de octubre de 2014 a las 1:06 a.m.


"¿Qué máscara nos ponemos o que máscara nos queda cuando estamos en soledad, cuando creemos que nadie, nadie nos observa, nos controla, nos escucha, nos exige, nos suplica, nos intima, nos ataca?"


Ernesto Sabato - Sobre héroes y tumbas





a las 1:05 a.m.



"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos."

Jorge Luis Borges.






Calle 13 - Adentro

domingo, 9 de marzo de 2014 a las 11:20 p.m.


Calle 13 es una de las bandas musicales que con crudeza suelen transmitir la realidad latinoamericana.



Podría comentar que quizás algún tema parece hasta grosero, pero que es la grosería cuando en sus letras tan solo reflejan el dolor de los pueblos y la bronca natural de un ser humano ante injusticias.



Nuevo corte musical, y cada día sus letras lamentablemente reflejan más y más mi país.





No sé qué título poner...

sábado, 1 de marzo de 2014 a las 3:30 p.m.


Cuando alguien canaliza su dolor físico y sus ganas de vivir en dejar una huella en sus conocidos y desconocidos, y lo hace transmitiendo la paz que sólo Dios puede dar en un momento así, es cuando uno vuelve a reflexionar y a revalorar lo que tiene, sobretodo la salud y los seres amados...
Lean y vean el siguiente link...


No hay palabras...

Carta urgente

miércoles, 12 de febrero de 2014 a las 1:40 a.m.




Hermosa versión

Rosana y Abel Pintos







Baggage

domingo, 9 de febrero de 2014 a las 12:38 a.m.






Tomate unos minutos para ver este video...



Footprints...

martes, 14 de enero de 2014 a las 2:55 a.m.








"Ahora anda y viví..."

lunes, 13 de enero de 2014 a las 1:04 a.m.



¿Qué estás haciendo? ¿Por qué no parás? No ves que te estás consumiendo en la angustia y la soledad, en la tristeza y el desamor?

Tantos planes y anhelos boicoteados por vos misma cuando entras en pánico al darte cuenta que eso producirá cambios.

Vamos pequeña, ¿qué te da tanto miedo? ¿por qué no te permitís ser feliz? Si sos capaz de eso y mucho más.

Arriesgate! sé feliz, que Dios está a tu favor! jamás te soltará y te sostendrá siempre.
Volá! rompe las cadenas y abrite a un cielo lleno de nuevas oportunidades.
Sonreí! no dejes que tus miedos se adueñen de tu sonrisa.

Viví! 

«Mëgg¥»

Pedro Aznar - Rencor

sábado, 22 de junio de 2013 a las 3:27 p.m.
martes, 11 de junio de 2013 a las 12:55 a.m.





:'(


Desilusionada. Ilusionada. Expectante. Dubitativa. Insegura. Esperanzada.




martes, 28 de mayo de 2013 a las 10:09 p.m.

a las 10:07 p.m.




a las 10:05 p.m.





Pertenencias

a las 3:09 a.m.

Todo eso que sos te pertenece,
aunque a veces te juzgues desvalido,
tan tuyo como tu habla es tu silencio.
Tuya es tu identidad a media asta
y tus tímidas huellas en el barro.
Te pertenece el río que soñaste
y el otro río, allí donde se mojan
tu amor, tu desespero. Tu confianza.

Tu propiedad bajo el azul es única
y es la única tal vez porque no existe
tu libertad es exterior a vos
tuya será solo si la capturas
y la dejas libre en cautiverio
o en tu pasión de ser o en tu agonía
la libertad no vale un condominio
es una loca suelta, si está suelta,
cómoda de nombrar, difícil siempre
cuando se surte de alucinaciones

Todo eso que sos te pertenece
tu corazón y tus revelaciones
tu caja de mentiras en reposo
tu dolor y el dolor de tu paciencia

Lo innombrable también puede ser tuyo
sobre todo si alguna vez lo nombras.


Pertenencias - Mario Benedetti 



No somos irrompibles

sábado, 25 de mayo de 2013 a las 12:28 a.m.




Los cristales pueden quebrarse.
A veces, basta un leve golpe de abanico.
Las telas suelen desgarrarse al contacto de una diminuta astilla.
Se rasgan los papeles...
Se rompen los plásticos...
Se rajan las maderas...
Hasta las paredes se agrietan, tan firmes y sólidas como parecen.
¿Y nosotros?
Ah... Nosotros tampoco somos irrompibles.
Nuestros huesos corren el riesgo de fracturarse, nuestra piel puede herirse...
También nuestro corazón aunque siga funcionando como un reloj suizo y el
médico nos asegure que estamos sanos.
¡CUIDADO! ¡FRÁGIL! El corazón se daña muy fácilmente.

Cuando oye un “no” redondo o un “sí” desganado, una especie de “nnnnnsí” y
merecía un tintineante “sí”...Cuando lo engañan...
Cuando encuentra candados donde debía encontrar puertas abiertas.
Cuando es una rueda que gira solitaria día tras día... noche más noche...
Cuando...
Entonces, siente tirones desde arriba, por adelante, desde abajo, por detrás... o es
un potrillito huérfano galopando dentro del pecho.
¿Se arruga?
¿Se encoge?
¿Se estira?
No.
Late lastimado.
¿Y cómo se cura?
Solamente el amor de otro corazón alivia sus heridas.
Solamente el amor de otro corazón las cicatriza.
Mi amigo y yo lo sabemos.
Por eso somos amigos.

Elsa Bornemann • No somos irrompibles (12 cuentos de chicos enamorados)

Adiós Elsa, Gracias por esas tardes de mi infancia en que me acompañaste.




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