martes 27 de octubre de 2009 a las 02:15

Una noche húmeda de Buenos Aires, mitad de semana y ella decidida salió a la calle, no quería ya pasar más tiempo sola, necesitaba rodearse de gente al menos por unas horas.
A unas pocas cuadras, visualizó un bar, era la noche del jueves y la gente acostumbraba a adelantar la llegada del tan ansiado fin de semana laboral; ella no lo veía así, no al menos esa noche.
Los últimos meses de su vida habían transcurrido demasiado rápido, aún no sabe qué sucedió para que hoy se encuentre viviendo en un monoambiente de uno de los barrios más porteños de Buenos Aires, como lo es San Telmo.
Poco sabemos de ella, sólo que de repente se convirtió en una persona solitaria, un alma que vagaba por calles empedradas, un alma con pena que se abrió paso a ese lugar que consolaría sus horas siguientes.
Todavía la recuerdo, mirando de reojo aquel cartel que marcaba la intersección de las calles Chile y Defensa, y timidamente abriendo la puerta de aquel bar, donde nadie la miró a los ojos, pasó desapercibida esquivando a todos aquellos que parecían no verla.
Una luz tenue, producida por candelabros y espejos en las paredes, hicieron que alzara su vista y se dirigiera a un rincón que llamó su atención, una mesa y una silla vacía.
No supe jamás el por qué fue hasta allí sola, pero puedo decir, que en sus ojos vi el anhelo, la necesidad de ser vista. Quizás tan sólo en esa noche, necesitaba que alguien le devolviera la mirada, saber que para alguien existía; ni siquiera significar algo hacia el otro, sólo ser correspondida por una simple mirada.
No sé cuánto tiempo más la observé, quizás lo suficiente para ver si alcanzaba su cometido, pero en ningún momento tomé el valor suficiente para adentrarme al bar y ser yo quien se encontrara con el brillo de sus ojos. Una extraña sensación invadió mi cuerpo dejándolo inmóvil, quizás cobardía, quizás vergüenza, o tan solo miedo a sentirme desnudo frente a ella y que pudiera interpretar mis pensamientos.



«Mëgg¥»




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a las 02:12




No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.

M.B.
a las 02:08





A veces volamos, otras anclamos
a veces estamos allá arriba, otra nos sentimos en un 3º subsuelo
a veces nos sentimos libres, otras con los pies amarrados
a veces necesitamos elevarnos, otras preferimos no movernos
a veces nos sentimos en las nubes, a veces no nos queremos ni levantar.

A veces blanco, otras veces negro
a veces se gana, otras se aprende
a veces sonrisas, otras tan sólo lágrimas.

Pero en cada una de ellas ese "a veces" tan condicionado por nosotros mismos, por nuestra cobardía y nuestros miedos, por no jugarnos, por no intentar.

Y otras, ese "a veces" tan sólo sucede como algo inesperado, que ni siquiera lo tenías planeado, invade tu cuerpo junto a ganas de mejorar, de crecer, de intentar.



Ahora me siento en un "a veces"
muero de ganas de treparme a lo más alto de la rueda y gritarle al viento y así sentirme un poco más viva.

No es que no lo esté, tengo pulso,
pero sentirse vivo no es sólo tener signos vitales,
sentirse vivo no pasa por respirar solamente,
sentirse vivo es vivir, disfrutando, aprendiendo, agradeciendo, compartiendo, amando.
Sentirse vivo es vencer tus miedos, enfrentar obstáculos, y superarse cada día.

De eso se trata, vivir.




«Mëgg¥»


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a las 01:46





En vano quiero distraerme del cuerpo
Y del desvelo de un espejo incesante
Que lo prodiga y que lo acecha
Y de la casa que repite sus patios
Y del mundo que sigue hasta un despedazado arrabal
De callejones donde el viento se cansa y de barro torpe.

En vano espero
Las desintegraciones y los símbolos que preceden al sueño.



J. L. Borges
a las 01:10





Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en Montevideo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno. entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.


Eduardo Galeano.




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martes 15 de septiembre de 2009 a las 21:59




Liberación de cuerpo, de alma, de sentimientos, de sonrisas y ganas de vivir.
Vivir sin ataduras, sin peros ni un pasado que se crea dueño de nuestro presente.
Presente se le dice a nuestro ahora, un regalo, un regalo de Dios.
Dios que nos ama tanto y nos bendice con sus promesas y con la respuesta a cada oración.
Oración de gratitud, por lo que soy, por lo que tengo, por los que me rodean porque de todo aprendo.
Aprendo, a veces lo disfruto y comparto lo aprendido, otras a los golpes, rodeada de desilusiones y miedo.
Miedo es lo que me acompañó mucho tiempo y se adueñó de mis decisiones.
Decisiones hoy las tomo como cada día lo hice, pero ya sin ataduras, sin miedo, persiguiendo la meta.
Meta, aquello que anhelo, pero que persigo con Dios, con lo que tengo y los que me rodean.




«Mëgg¥»






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miércoles 2 de septiembre de 2009 a las 00:59



A veces nos invaden esos momentos de nostalgia, momentos importantes que llevamos hoy tatuados con cincel, lo suficientemente movilizantes como para sentir que los revivimos de sólo recordarlos, tan ciertos que hasta nos sonreimos o lloramos sin que otra cosa nos lo impida.
Hay recuerdos y recuerdos, que si intentara clasificarlos, la lista sería infinita. Pero no importa, porque más allá de su clasificación marcaron algún aprendizaje y éste último es parte de un crecimiento personal.
Hoy mas allá de toda anécdota, mientras recordaba, lágrimas recorrían mi rostro en busca de una caída precipitada hacia mi cuaderno donde estaba, hasta hacía unos instantes, tomando apuntes.
Y es que sentía como aquella dama de aquel relato, que necesitaba ser correspondida por una mirada, pero yo tan sólo me conformaba hasta con el más mínimo gesto de gratitud, un saludo, aunque eso paralelamente implicara ser vista como anhelaba aquel alma que caminaba por calles empedradas.
Y el milagro inesperado se sucedió, un saludo, un cómo estás y un te quiero aunque no nos veamos seguido, fueron palabras más que suficientes, palabras más que milagrosas para renacer de aquella nostalgia y recobrar fuerzas y llegaron de aquel amigo que hace meses no veo, pero cada tanto hablamos.
Quizás el abrazo llegue con el reencuentro y deje de sentirme la chica de ese bar por un momento.





«Mëgg¥»





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sábado 29 de agosto de 2009 a las 15:42




¿A qué punto llegamos a desvalorizar nuestras vidas sintiendo vergüenza de nuestros cuerpos?
¿Qué fantasmas se convierten en nuestras sombras hasta adueñarse de nuestras vidas y dejar de ser nosotros para que ellos reinen en ellas?
¿Qué dolor apareció un día y no mengüó jamás?
¿Qué o quién nos lastimó tanto que logró que nos encerráramos para no volver a salir al mundo?
¿Qué desilusión en nuestra corta vida logra determinar nuestro miedo a enfrentar nuevas situaciones?

Hoy me pregunto que habrá pasado por su mente.
Hoy me pregunto que herida tan grande la superó.
Hoy me pregunto cuantas personas como ella viven sin Dios
Hoy me pregunto ¿por qué?

Si tan sólo algo la hubiese hecho cambiar de opinión ¿qué hubiese sido? ¿un ser humano, un amigo, una familia, Dios?

Llevo 2 semanas haciéndome estas preguntas
y aún no puedo entender.


2 años mayor que yo, misma escuela, mismos amigos. Su casa frente a la mía. Y una madre que tuvo que reconocer su cuerpo y enterrar a su hija.



«Mëgg¥»



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jueves 27 de agosto de 2009 a las 03:03
Una noche húmeda de Buenos Aires, mitad de semana y ella decidida salió a la calle, no quería ya pasar más tiempo sola, necesitaba rodearse de gente al menos por unas horas.
A unas pocas cuadras, visualizó un bar, era la noche del jueves y la gente acostumbraba a adelantar la llegada del tan ansiado fin de semana laboral; ella no lo veía así, no al menos esa noche.
Los últimos meses de su vida habían transcurrido demasiado rápido, aún no sabe qué sucedió para que hoy se encuentre viviendo en un monoambiente de uno de los barrios más porteños de Buenos Aires, como lo es San Telmo.
Poco sabemos de ella, sólo que de repente se convirtió en una persona solitaria, un alma que vagaba por calles empedradas, un alma con pena que se abrió paso a ese lugar que consolaría sus horas siguientes.
Todavía la recuerdo, mirando de reojo aquel cartel que marcaba la intersección de las calles Chile y Defensa, y timidamente abriendo la puerta de aquel bar, donde nadie la miró a los ojos, pasó desapercibida esquivando a todos aquellos que parecían no verla.
Una luz tenue, producida por candelabros y espejos en las paredes, hicieron que alzara su vista y se dirigiera a un rincón que llamó su atención, una mesa, una silla vacía.
No supe jamás el por qué fue hasta allí sola, pero puedo decir, que en sus ojos vi el anhelo, la necesidad de ser vista. Quizás tan sólo en esa noche, necesitaba que alguien le devolviera la mirada, saber que para alguien existía, ni siquiera significar algo hacia el otro, sólo ser correspondida por una simple mirada.
No sé cuánto tiempo más la observé, quizás lo suficiente para ver si alcanzaba su cometido, pero en ningún momento tomé el valor suficiente para adentrarme al bar y ser yo quien se encontrara con el brillo de sus ojos. Una extraña sensación invadió mi cuerpo dejándolo inmóvil, quizás cobardía, quizás vergüenza, o tan solo miedo a sentirme desnudo frente a ella y que pudiera interpretar mis pensamientos.
Mi respiración contra aquel vidrio empañaba todo intento de verla. Sólo sé que cuando menos lo esperaba aquel rincón estaba vacío y con él la silla donde aquella extraña dama había estado hasta hacía unos instantes.



«Mëgg¥»
miércoles 24 de junio de 2009 a las 00:20



Duermes, y en tus sueños inventas grandes aventuras, eres un adulto, creando un mundo de travesuras, inocente como un niño.
Duermes, mientras el invierno llega sin golpear la puerta, capichosamente toma su lugar congelando hasta estas manos blancas y frías que te escriben y este corazón que te siente.
Duermes, pero ya no tensionado como antes, ya no estás como ausente, como cuando alguien se apropió de tu tiempo dejándote en medio de un desierto.
Hoy duermes, entre sentimientos encontrados, pero tu tiempo volvió a ser tuyo, ya no te lo volverán a quitar, quizás lo vuelvan a intentar, pero sabrás como luchar.
Duermes, sabiendo que pronto te alejarás de tu tierra, pero siempre será tan tuya y esto es sólo transitorio. Ya no te muestras débil ni rendido, estás expectante a esta vuelta de página.
Ha llegado el tiempo, las agujas del reloj recobraron vida y vuelven a correr después de tantos ruegos,
y el momento de abrir las alas y volar es ahora.
Vamos! Despierta! es hora! las puertas del cielo se han abierto para que las recorras en libertad,
para que cualquier dolor mengüe y vayas detrás de tus sueños.
Pero no olvides, que alguien te acompaña en todo tiempo, escucha tu corazón,
y atiende tus ruegos, se alegra y también llora con vos.
No te olvides de Él, porque Él jamás se olvida de ti, incluso hay un propósito detrás de todo esto,
y a su tiempo, a su tiempo Él quiere lo mejor para vos porque te ama.
Fija tu mirada en Dios, que sea Él quien dirija cada paso tuyo y cada decisión que tomes;
deja que Dios te siga moldeando y seas de testimonio dónde vayas.
Mas yo, aquí estoy, escribiéndote, contenta por esta posibilidad, feliz de que esta tortuosa espera terminara. Estaré aquí alegrándome con cada sonrisa tuya, orgullosa por cada meta tuya cumplida.
Vos al norte, yo en este amado sur, unidos siempre, porque las verdaderas amistades no entienden de distancias ni saben de kilómetros, y la nuestra seguirá creciendo como lo hace día a día, además tenemos a Dios a nuestro favor (conquistaremos el mundo).

Te Amo.

Buen viaje y hasta pronto!


«Mëgg¥»






http://www.goear.com/listen.php?v=6c63369








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lunes 22 de junio de 2009 a las 23:36



Torbellino de sensaciones que se mueven alocadamente a mi alrededor,
sin dejarme entender qué sucede, tan sólo giran y giro con ellos.

Basta, ya basta, me estoy mareando, necesito parar, pero no;
siguen, no me escuchan, y si lo hacen, no responden.


Construí un muro para refugiarme de ésto, pero hoy tan sólo yacen los escombros.

Ahora me encuentro rodeada de pasados y presentes, fantasmas que me acosan y me aturden.
Y él, mi corazón, débil pero que aún no se rinde;
sus pulsasiones ahí están, siguen conmigo.

Shhhh....entre sollozos intento calmarme,
mis fuerzas no las puedo desgastar,
mi corazón las necesita, como yo a él...
El dolor de esas lanzas clavadas en mi cuerpo que me han herido de muerte, menguará.

Los fantasmas siempre que me encuentre perdida y desorientada intentarán volver y esas voces....

esas voces querrán volver a aturdirme...
Pero no ahora. No puedo permitirlo.
Pelearé por mi corazón.



«Mëgg¥»
sábado 30 de mayo de 2009 a las 14:33
Y así me respondió Él:


"Cuando te encuentres en un aprieto y todo parezca estar contra ti, hasta el punto de no poder sostenerte ni un sólo minuto más, no te ridas, porque es allí precisamente el lugar y el momento en que la marea ha de cambiar".
Harriet Beche Stowe



Nunca olvides que no "cabalgas" solo, sobre las bestias de esta vida. El Señor está contigo, y sostiene con firmeza las riendas en Sus manos. ¡Sólo sujétate!


Lee 1º Pedro 5:7-11



[....A few years ago....]






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a las 14:32
En plena revolución donde los tiempos no tienen tiempos, verdades individuales, justificaciones vanas y la censura queriendo vendar tu boca y ahogarte en un grito mudo. El frio del individualismo, de la pereza y la inacción, la crítica destructiva y la justificación de lo injustificable. Predicándote al estilo haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago. Basta de palabras, que a ellas se las lleva el viento, por qué no lo hacen con el ejemplo.



Asqueada
Molesta
Indignada
Herida
Desilusionada
Subestimada
Criticada




«Mëgg¥»


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miércoles 27 de mayo de 2009 a las 21:27




Idealizaciones vacías sin ninguna justificación por parte de quienes "llevan adelante" un grupo de personas, dueños de su propia verdad, concientes de lo que hacen hasta cierto punto, porque no ven más allá de sus narices.

Si hieren, lastiman o desaniman parece no importar con tal de llevar su estandarte en lo más alto a la vista de todos y mostrarse activos.

Claro, toman decisiones, algunas moral y éticamente aceptadas otras son puro show.

Personas que callan y agachan la cabeza justificando con su silencio cualquier medida tomada, se justifican a sí mismas por medio de un Dios que nadie duda que nos levantará y nos defenderá, pero somos humanos, y como tales cometemos errores.

Si tenemos a Dios presente para nuestra defensa, acaso no deberíamos tenerlo en cuenta a la hora de desanimar a la gente, a la hora de alejarnos de quienes por algún motivo, razón o circunstancia se alejaron de Dios?

Por favor! no hablen de Dios ni lo pongan en medio de cualquier tema sino muestran a Dios con sus vidas.

No juzguen, si Dios perdonó y dio segundas oportunidades.

La gente comete errores, todos lo hacemos; pero, cómo alentar al abatido? cómo animar al que está triste? si en primer lugar los enjuiciamos y los ponemos en evidencia?

Qué clase de creyentes somos? qué clase de líderes somos?

Dios te defiende, si. Pero no va a caer maná de tu cielo si no caminas con Dios y encima juzgas a sus otros hijos.

Dios va a luchar por vos, el día que viva en tu corazón y dejes de herir a los demás, el día que con tu boca, tus manos, ojos y con cada parte de tu cuerpo bendigas, el día que ames como él nos amó.



«Mëgg¥»





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sábado 23 de mayo de 2009 a las 13:23
video





Hay momentos en que sobran las palabras. Y este es uno de ellos.






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viernes 22 de mayo de 2009 a las 14:52




Meggy camina a orillas del mar.
Tratando de alejarse, dejar atrás ese dolor tan grande.
En su espalda carga una mochila muy pesada, que nadie puede ver. Piensa que es mucho para ella sola, que no va a poder.
Lo que no sabe es que hay muchas manos sujetando esa mochila, soportando el peso con ella, tratando que no caiga.
Y llegado el caso en que cayera, esas mismas manos la levantarían.
No se da cuenta que no esta sola, aunque al mirar a su alrededor no ve a nadie, ellos están. La siguen con el pensamiento, con el corazón.
Solo basta que te des vuelta linda Meggy…
Nos vas a ver, caminamos a tu lado, siempre sonriendo aunque el alma duela como en este momento, pero siempre sonriendo.


- Noelia Soledad Witkowski -
jueves 21 de mayo de 2009 a las 22:53




¿Dónde olvidaste esos sueños de princesa de cuento?
Esos que hacías realidad a tu corta edad. Como cuando dibujabas a tu familia llena de colores, jamás olvidabas tus mascotas, mujeres de vestido y zapatos y hombres elegantes.
O como los que cumplías cuando no tenías tarea y a la tarde, cuando mamá te buscaba te encontraba metida dentro del armario probándose su ropa o bailando en el patio con sus vestidos.
¿Qué fue de esa princesa de cuentos infinitos que por la tarde con la complicidad de su primo jugaban a que eran los mejores comerciantes del barrio, y con una sonrisa convencían de que les compraras sus obras, que para papá eran mejor que las de Picasso.
Sin olvidar aquellas tardes en que la abuela te daba monedas a cambio de mantener el orden de la casa y por la tarde te recostabas junto a ella para contarle que hoy te eligieron para actuar en la escuela y querías que fuera a verte.
¿Te acordas cuando decías hoy le cocino yo a papá, y le preparabas sopa de verdura? o las horas que tardaban en hacerle el repulgue a las empanadas porque no parabas de hablar y de contarle a mamá que bien lo habías pasado en la casa de tu mejor amiga?
¿Dónde dejaste tus sueños? Que hoy, con tus tan cortos veintitantos años, por momentos dejas de remar contra la corriente, que ante la primer crítica entras en pánico sintiéndote culpable de estar haciendo todo mal. Que ya no confías en la gente, y te formas como una mujer autosuficiente que puede con todo, a pesar de que no cuente con el apoyo de nadie.
¿Dónde dejaste tus sueños? Que ante una dificultad encuentras cientos de excusas para evitar superarla, que sientes que un vacío te invade al revivir momentos a través de fotografías, porque no quieres olvidar, pero tampoco te animas a dar el siguiente paso.
Vive lo que sueñas, que es tu tiempo, el dolor se irá. Tiempos mejores llamaran a la puerta.



«Mëgg¥»







"Si vives y sueñas,
si crees en Dios
si piensas o esperas,
se sana el dolor.

Meg Meggy Love, sonríes al amor.
nubes rosas de un atardecer,
princesa del sol.

Meg Meggy Love, tu tiempo no acabo
te esperan en la estación
locuras y risas, de un tiempo mejor."


• Iván A. Skamarda •








Terminado el 18/06/09

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martes 19 de mayo de 2009 a las 02:23




Cuando el espejo descubre tu engaño, hace estallar sus vidrios enfurecido,
dolido por esa herida que le provocaste una vez más;
es que no es la primera vez, has intentado cientos de veces hacerle creer lo irreal,
cubriste su reflejo con un velo y le susurraste al oído mentiras piadosas,
pero cada una de ellas era más y más dolorosa.
Sabías que iba a llegar este momento, los vidrios rasgarían las telas luchando por gritarte la verdad,
esa verdad que no queres comprender, que no queres aceptar, ni siquiera escuchar.
Pero hay algo que te voy a decir, y quizás aún no te has dado cuenta.
Ese espejo al cual cubriste, sos vos mismo; reflejándote tal cual no querés verte.
Quisiste ser algo que no eras, fingiste todo este tiempo y te mostraste falso,
mas allá de la imagen que cualquiera puede tener de vos en este momento,
no hay nada más triste que haberte mentido a vos mismo, evitando vivir tu realidad.
Jamás te tomaste el momento de meditar el lugar en que se encontraba tu espejo,
jamás te percataste que éste miraba a la ventana, y mucho menos notaste que ella podía reflejarse en él.
Te perdiste de ver la realidad, perdiste tu libertad, y encerraste tus sueños en un cajón vacío,
priorizando ante todo sólo aquello que querías ver, sin darte la oportunidad de ver lo que el mundo te estaba ofreciendo.
Una ventana al mundo, un viaje en plena libertad lejos esta habitación en penumbras. El milagro que se estaba ofreciendo y quizás ahora entiendas que te fue dado a vos.
Quizás sea un viaje hacia aquel sueño que jamás creiste poder concretar, quizás sea un viaje a tu pasado y encuentres la pieza del rompecabezas que aún te faltaba, quizás un viaje que te lleve a recorrer un nuevo camino con un nuevo paisaje.
Son infinitas las posibilidades que podría enumerarte, pero es tu milagro y te está esperando.


«Mëgg¥»





"Ahora andá y viví, yo siempre amé tu locura" G.C.





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lunes 11 de mayo de 2009 a las 02:08




Nuevamente te alejas de todo, la estabilidad ni siquiera supo llegar a su esplendor.
Es que tu vida se divide en cientos de partes, pero no sabe convivir con ella misma y sólo ciertas áreas se sienten bien mientras una vez más sentís un gran vacío en las otras.
Y sabés que una vez más estás haciendo las cosas mal, y sabés que es lo que tenés que cambiar, sabés que es ahora el momento de quebrar, pero no lo hacés.
Intentás seguir adelante haciendo de cuenta que está todo bien, pero basta, ya no podés mentirle al espejo, porque en cualquier momento caerá la venda, porque en cualquier momento vas a verte sumergida en ese vacío, porque ya te sentís inmersa en ese océano y no ves la orilla y apenas hacés pie.
Porque mentís a tu entorno diciéndoles que estás bien, que todo anda caminando, pero no aclarás que sentís que todo esta marcha atrás, porque jamás lo harías, no te vas a mostrar vulnerable.
Porque en este momento estás sensible, cualquier palabra de más es motivo de discusiones y cada palabra es como una espada sin filo que te va desgarrando sin piedad. Es que tu vacío duele.
Y sentís la necesidad de desahogarte pero no sabés como, quienes hasta hace poco parecían tus confidentes, hoy por momentos los sentís como extraños que se cruzan en tu camino, y eso te duele aún más.
Necesitas gritar, necesitas huir, aislarte un tiempo, pero las obligaciones no te lo permiten y para empeorar aún todo intentás ocupar el poco espacio libre para llegar cansado y sólo dormir y la rueda no deja de girar.
Despierta! porque si sentís todo esto es que aún estás viva y la arena del reloj está en tiempo de descuento y sólo depende de vos.


«Mëgg¥»
miércoles 6 de mayo de 2009 a las 00:34



Vuelvo a mentirle al espejo, vuelvo a intentar convencerlo de que está todo bien, que aquí no ha pasado nada, que no se preocupe, que estas heridas desaparecerán cuando cicatricen, que el dolor se irá.
Intento mostrarle el color de las rosas, los grandes relieves del paisaje y las distintas formas de las nubes.

Pero algo no está bien, ésto no está bien. No es sólo un espejo, y ya dejó de ser una mentira piadosa.
Porque el reflejo no sostendrá por siempre la imagen que yo quiero que se muestre, en algún momento caerá el velo y volveré a reflejarme yo, tal cual soy, y todo lo que me rodea, que es parte de mí.

Me estoy engañando a mi misma y me estoy matando a mi,
dulces cortes en la piel, sangre envolviendo mis sentidos,
paranoia libertadora de cuerpos y almas.

Basta! ya basta! debo dejar de atentar contra mí,
y realmente entender que lo que pasó ya es parte de la historia,
pero quizás sus consecuencias buenas o malas, sólo Dios lo sabe, sean mi condena.

Porque las rosas no sólo tienen hermosos colores, olvidé señalar sus espinas, que hieren mis manos.
Porque en la inmensidad del paisaje hay grandes grietas, donde en esos momentos de debilidad podés caer.
Porque detrás de las formas de las nubes está ese rayo de calor que necesitas y sólo ves nubes cubriendolo todo.

Pasará, como el tiempo pasa y no da tregua.
Pasará, y quizás algún día, pueda tomar revancha.



«Mëgg¥»

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